Si estás planificando unos días en Asturias en familia y te estás preguntando si el descenso del Sella es apto para los peques, la respuesta es sí. Es una de las actividades al aire libre más divertidas que puedes hacer con niños en toda la región, y funciona especialmente bien porque no hace falta experiencia previa ni un nivel físico determinado.
Eso sí, hay algunas cosas que conviene saber antes de llegar.
Edad mínima: a partir de 5 años
Recomendamos que los niños tengan al menos 5 años para hacer el descenso. No es un límite arbitrario: por debajo de esa edad, tres o cuatro horas en una canoa se pueden hacer muy largas, y la actividad requiere un mínimo de atención que los más pequeños todavía no tienen.
Además, es importante que el niño sepa nadar. No porque el río sea peligroso ni porque haya muchas posibilidades de caerse, sino porque en el improbable caso de que pase, queremos que tanto el niño como sus padres estén tranquilos. El chaleco salvavidas va puesto en todo momento, pero saber nadar da una capa de seguridad extra que se nota.
¿En qué canoa van los niños?
Los niños van en la misma canoa que sus padres o adultos acompañantes. No hay canoas individuales para menores: siempre comparten embarcación con un adulto. Esto hace que el descenso sea muy manejable incluso con niños pequeños, porque en ningún momento van solos.
Si venís con varios niños de edades distintas, consultadnos antes de reservar y os orientamos sobre la mejor distribución por canoas según el grupo.
Qué suele pasar con los niños en el río
Los niños, en general, lo pasan fenomenal. El río tiene tramos tranquilos y algún rápido suave que les pone las pilas, y las paradas en las orillas son perfectas para que se tiren al agua, exploren o simplemente corran un rato.
Lo que más agradecen los padres es que es una actividad en la que los adultos también se lo pasan bien. No es de esas excursiones en las que uno sufre para que el otro disfrute: aquí todos van en la misma canoa, en todos los sentidos.
Consejos si venís en familia
Salid a primera hora si podéis: hay menos gente en el río y el calor a media mañana es más llevadero que a mediodía. Llevad protector solar para los niños, agua suficiente y algo de picar por si alguno se queda con hambre a mitad del recorrido. Y si algún peque tiene alguna condición de salud específica, consultadnos antes: estamos para ayudar, no para poner trabas.
