Es la pregunta que nos hacen casi todos los que llaman por primera vez. Y tiene todo el sentido: si nunca te has subido a una canoa en tu vida, lo normal es que te surja esa duda antes de reservar.
La respuesta corta es no. No hace falta saber remar, no hace falta haber pisado un kayak antes, y no hace falta ser deportista. El descenso del Sella está pensado para que lo disfrute cualquier persona, con o sin experiencia.
Lo que hacemos antes de que entres al agua
Antes de empezar, hacemos una explicación en tierra con todo el grupo. Nada complicado: cómo coger el remo, cómo girar, cómo frenar y qué hacer si en algún momento volcas (que pasa mucho menos de lo que la gente cree, y tampoco es ningún drama).
En diez o quince minutos, la mayoría de la gente ya se siente cómoda. El río hace buena parte del trabajo: el Sella tiene corriente, así que no vas a estar peleándote con el agua durante tres horas.
¿Y si voy con niños o con personas mayores?
Sin problema. El descenso del Sella es una de esas actividades que funcionan bien para grupos con perfiles muy distintos. Los niños lo suelen pasar en grande, y para las personas mayores o con poca forma física también es accesible, siempre que se tenga algo de movilidad básica.
Si tienes alguna duda sobre si es adecuado para alguien del grupo, llámanos antes de reservar y te decimos con toda la honestidad si encaja o no.
El equipo que llevás incluido
Chaleco salvavidas, remo, bidón estanco para el móvil y la cartera, y la canoa. Todo incluido en el precio, sin sorpresas al llegar. Al terminar el recorrido, os recogemos y os llevamos de vuelta a la base.
Lo único que necesitáis traer es ropa cómoda, algo que se pueda mojar y ganas de pasarlo bien.
