Es una pregunta que se hacen sobre todo quienes vienen por primera vez, o quienes traen a sus hijos. Y tiene todo el sentido planteársela: el Sella es un río, hay corriente, hay rápidos, y si nunca has estado en una canoa la cabeza empieza a hacer preguntas.
La respuesta honesta es que el descenso del Sella es una actividad segura cuando se hace con una empresa seria. No es un río bravo ni una actividad de riesgo extremo, pero tampoco es algo para tomarse a la ligera sin las indicaciones adecuadas. Aquí te contamos exactamente qué hacemos para que la experiencia sea segura de principio a fin.
La charla previa: el paso más importante
Antes de que nadie se meta al agua, hacemos una explicación en tierra con todo el grupo. No es un trámite de cinco minutos para salir del paso: repasamos cómo manejar el remo, qué hacer si la canoa vira más de la cuenta, cómo actuar en los tramos con más corriente y qué normas hay que respetar en el río.
La mayoría de los sustos en este tipo de actividades ocurren cuando la gente entra al agua sin saber qué esperar. Esa charla previa es la herramienta más eficaz que tenemos para evitarlo.
Chaleco salvavidas obligatorio en todo momento
El chaleco salvavidas va puesto desde que entras a la canoa hasta que llegas al final del recorrido. Sin excepciones. Está homologado y revisado antes de cada temporada. No es negociable y no hay que pedirlo: va incluido en el equipo y se coloca antes de salir.
Normativa de turismo activo cumplida
Llevamos más de 30 años operando en el Sella y todas nuestras actividades cumplen con la normativa de seguridad vigente para empresas de turismo activo en Asturias. Eso incluye la titulación del personal, el estado del material, los seguros y los protocolos de actuación en caso de incidente.
No es algo que digamos solo para tranquilizar: es un requisito legal que se inspecciona, y llevarlo al día desde hace décadas es parte de cómo hemos construido la reputación que tenemos.
El Sella no es un río peligroso, pero hay que respetarlo
El tramo del descenso tiene rápidos suaves, perfectamente manejables siguiendo las indicaciones. No hay cascadas ni tramos técnicos que requieran experiencia. Lo que sí hay es corriente, y eso es lo que hace la actividad divertida. Con el equipo puesto y las instrucciones claras, la inmensa mayoría de la gente llega al final sin ningún incidente y con ganas de repetir.
